La ejecutiva de Grupo SID advierte sobre tres brechas clave y llama a tomar decisiones en los próximos 24 meses para atraer inversión global
Santo Domingo.– La presidenta ejecutiva de Grupo SID, Ligia Bonetti, afirmó que la República Dominicana tiene una oportunidad histórica para posicionarse como destino estratégico de nearshoring, pero advirtió que el país debe cerrar tres brechas estructurales para convertirse en una opción “obvia” ante empresas que buscan trasladar su producción.
Al participar como oradora invitada en el almuerzo de la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (AMCHAMDR), la empresaria identificó desafíos en credibilidad tecnológica, competitividad energética y formación de talento, los cuales consideró determinantes en la toma de decisiones de inversión en el contexto global actual.
Sobre el primer punto, enfatizó que el reto no es únicamente contar con herramientas digitales, sino generar confianza. “La primera brecha no es tecnología, es de credibilidad”, afirmó, al indicar que el país aún mantiene un enfoque aspiracional mientras los mercados internacionales exigen capacidades tecnológicas comprobadas.
En esa misma línea, explicó que la tecnología pasó a ser un requisito indispensable para competir. “La tecnología dejó de ser una herramienta de eficiencia y se ha convertido en un filtro de entrada”, expresó, al subrayar la necesidad de construir capacidades a nivel de ecosistema. Además, alertó que el país ocupa el puesto 97 de 133 en el Índice Global de Innovación. “No estamos estancados. Estamos perdiendo terreno en pilares críticos como la sofisticación empresarial y la producción de conocimiento”, sostuvo.
Bonetti advirtió que el sistema eléctrico continúa siendo un elemento crítico para la competitividad nacional. “La segunda brecha no es energía; es competitividad pura”, sostuvo, al destacar que variables como el costo, la confiabilidad y la estabilidad del servicio pueden definir si una inversión se concreta o no. Ante este escenario, consideró imprescindible establecer reglas claras, impulsar una matriz energética más diversificada y asegurar que este tema se maneje como una prioridad país, alejada de coyunturas políticas.
En cuanto al capital humano, advirtió un desfase entre la formación y las demandas del mercado. “La tercera brecha no es solo educación, es tiempo”, afirmó, proponiendo acelerar la capacitación técnica, bilingüe y certificada, con programas alineados a las necesidades de la nueva manufactura global.
Como hoja de ruta, la ejecutiva planteó concentrar esfuerzos en los próximos 24 meses en una agenda concreta que articule una visión país, impulse la adopción tecnológica y fortalezca la competitividad. “El nearshoring no puede seguir siendo una conversación dispersa”, expresó. “Si dentro de dos años seguimos teniendo esta misma conversación, no será por falta de información, será porque no tomamos las decisiones que teníamos que tomar”, concluyó.

