Santo Domingo, 9 de abril de 2026 – El Banco Mundial (BM) ha revisado a la baja sus expectativas para la economía dominicana, proyectando un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 3.6% para este año. Esta cifra representa una reducción de 0.9 puntos porcentuales respecto al 4.5% que se había estimado a inicios de año. Para el 2027, la institución prevé una recuperación, situando el crecimiento en un 4.4%.
El anuncio fue realizado por William Maloney, economista en jefe del organismo para América Latina y el Caribe, quien señaló que la economía nacional se mueve en un contexto internacional complejo, marcado principalmente por la crisis energética derivada del conflicto en el Golfo Pérsico.
El reto fiscal y los subsidios
Maloney destacó que la capacidad de respuesta de los países dependerá directamente de su salud financiera. En el caso de República Dominicana, advirtió que gestionar el alza en los precios de los combustibles requerirá «espacio fiscal» suficiente.
Según el análisis del BM, las naciones que mantienen esquemas de subsidios a los hidrocarburos serán las más vulnerables. El aumento del crudo, combinado con tasas de inflación e interés que se mantienen altas, reduce la capacidad del Estado para mitigar el impacto en los consumidores sin afectar las finanzas públicas.
«Los países que subsidian serán más golpeados», resumió el funcionario, indicando que la presión sobre los presupuestos es considerable debido a los costos adicionales que genera esta coyuntura.
Panorama regional y recomendaciones
A nivel regional, el panorama es más conservador. Se estima que América Latina y el Caribe crezca apenas un 2.1% en 2026, una cifra inferior a la del año anterior y que apenas permite avances mínimos en el ingreso per cápita.
El informe señala que la inversión privada sigue débil debido a la incertidumbre geopolítica y las condiciones financieras restrictas. Ante esto, el Banco Mundial plantea que la solución a largo plazo no pasa solo por medidas coyunturales, sino por:
Restaurar la confianza empresarial.
Aprovechar ventajas comparativas: la región posee el 50% de las reservas mundiales de litio, un tercio del cobre y una matriz energética limpia.
Fortalecer instituciones: Maloney enfatizó la necesidad de políticas que fomenten la productividad, la capacitación y la apertura comercial para atraer inversión y diversificar la economía.
De esta manera, aunque República Dominicana se mantiene como una de las economías dinámicas de la región —compartiendo proyecciones similares a Argentina y Costa Rica para este año—, el camino estará marcado por la necesidad de estabilidad fiscal y resiliencia ante los vaivenes del mercado energético global.

