El Cairo, 9 abril – Después de semanas de un silencio sepulcral y un tráfico reducido a casi cero, las aguas del estrecho de Ormuz comienzan a registrar movimiento nuevamente. El anuncio de un alto el fuego de dos semanas entre Irael y Estados Unidos contra Irán ha abierto la puerta al «paso seguro», pero la reactivación es lenta, cautelosa y cargada de incertidumbre.
Según los datos de la plataforma de monitoreo MarineTraffic, ya se han visto los primeros signos de vida. Buques como el Daytona Beach y el NJ Earth han cruzado la vía estratégica, rompiendo una inactividad que comenzó el pasado 28 de febrero. Sin embargo, la realidad es que miles de embarcaciones siguen varadas en el Golfo Pérsico, formando una especie de «tráiler marítimo» gigante que espera la señal definitiva para avanzar.
El gigante estancado
El impacto del cierre fue devastador. Mientras que en tiempos normales circulaban entre 120 y 140 navíos diarios, en marzo la cifra cayó a apenas 4 o 6. Actualmente, más de 3.000 embarcaciones (incluyendo 426 petroleros y decenas de buques de gas) se encuentran atrapadas, generando un caos logístico mundial.
Antes de la crisis, por este paso circulaba:
El 20-25% del petróleo mundial (más de 20 millones de barriles diarios).
El 20% del Gas Natural Licuado (GNL).
Un tercio del comercio de fertilizantes y el 13% de productos químicos.
Esta paralización ha disparado los precios energéticos y amenazado los suministros, especialmente para Asia y Europa, que dependen críticamente de esta ruta.
¿Confianza o pura necesidad?
Aunque la tregua firmada abre la vía, la industria marítima no se fía. Expertos como Daejin Lee advierten que es «muy improbable» que se vuelva a la normalidad en solo dos semanas. Los seguros son caros, los protocolos de seguridad son lentos y las navieras prefieren esperar a ver si la paz se sostiene antes de arriesgar tripulaciones y cargamentos millonarios.
«Muchos armadores esperarán días para confirmar que el alto el fuego es real», señalan los analistas. Este miércoles solo se contabilizaban unas 10 embarcaciones en tránsito, una cifra irrisoria comparada con el flujo habitual.
Un respiro para negociar
La reapertura llega después de intensas presiones internacionales y amenazas directas por parte de Washington. Ahora, este periodo de calma servirá como escenario para que las conversaciones diplomáticas arranquen este viernes en Islamabad.
Por ahora, Ormuz respira, pero el mundo mantiene la mirada fija en el horizonte, esperando ver si este movimiento es el inicio de una nueva etapa o solo una pausa temporal en medio de la tormenta.

