El peso dominicano podría cerrar el año 2026 con una depreciación de entre un 3% y un 4%, en medio de un escenario internacional marcado por el conflicto en Irán, el aumento de los precios del petróleo y la incertidumbre económica global. Así coincidieron los economistas Bernardo Fuentes y Richard Medina durante el foro “Perspectivas Económicas 2026: Recuperando el crecimiento cuando el mundo frena”, realizado en el hotel El Embajador por CCI Puesto de Bolsa y Ecoanalítica.
Aunque ambos reconocieron que existen riesgos externos importantes, especialmente para una economía importadora de petróleo como la dominicana, sostuvieron que el país todavía mantiene fortalezas suficientes para evitar una presión cambiaria descontrolada.
Richard Medina planteó inicialmente que República Dominicana llega a este escenario internacional con condiciones relativamente favorables en materia de divisas.
“Los sectores generadores de divisas se están comportando bien”, afirmó el economista, al señalar que el turismo y otros ingresos externos continúan sosteniendo parte de la estabilidad económica local.
Depreciación moderada en la segunda mitad del año
Sin embargo, advirtió que el conflicto geopolítico podría generar nuevas presiones si se prolonga durante los próximos meses, especialmente por el impacto del petróleo sobre inflación, subsidios y crecimiento económico.
Por su parte, Bernardo Fuentes fue consultado sobre sus proyecciones para el dólar al cierre de año, luego de que el peso dominicano mostrara una apreciación cercana al 6% en los primeros meses de 2026. El economista explicó que ese comportamiento no representa un fenómeno aislado y recordó que en años anteriores también se ha producido una apreciación inicial seguida de una depreciación en la segunda mitad del año.
“Ya van varios años donde en la primera mitad del año vemos una apreciación y luego, en la segunda mitad, la moneda vuelve a depreciarse”, explicó. En ese sentido, consideró que el escenario más probable sigue siendo un ajuste moderado del tipo de cambio hacia finales de año.
Fuentes reconoció que parte de las proyecciones económicas realizadas anteriormente no contemplaban una escalada geopolítica como la actual. “Uno de los supuestos que teníamos era que no iba a haber un conflicto como el que estamos viendo ahora”, sostuvo en referencia a la crisis vinculada a Irán y su impacto sobre los mercados energéticos.
Durante el evento se planteó que parte de la apreciación del peso dominicano también responde a un debilitamiento global de la moneda estadounidense frente a otras divisas. Fuentes coincidió con ese análisis y sostuvo que el debate sobre el tipo de cambio no puede limitarse únicamente a la relación peso-dólar.
“No podemos enfocarnos solamente en República Dominicana; también debemos mirar qué está pasando con el dólar frente al resto del mundo”, explicó. El economista agregó que proyectar el comportamiento cambiario sigue siendo una de las tareas más complejas dentro de la economía debido a la cantidad de variables que intervienen simultáneamente.
Tanto Medina como Fuentes coincidieron en que el Banco Central conserva margen suficiente para intervenir si el mercado cambiario enfrenta episodios de volatilidad más fuertes. Fuentes señaló que las reservas internacionales acumuladas por la autoridad monetaria representan una herramienta clave para mantener estabilidad. “El Banco Central tiene capacidad de manejar el mercado y evitar cualquier tipo de presión muy alta”, afirmó.
El economista advirtió que una depreciación abrupta del peso tendría efectos directos sobre la inflación y las finanzas públicas, debido al encarecimiento de importaciones y al impacto sobre la deuda denominada en dólares.

