Modelos productivos de Haití y República Dominicana se distinguen por sus estrategias de competencia

Modelos productivos de Haití y República Dominicana se distinguen por sus estrategias de competencia

Comparte:

Santo Domingo, República Dominicana – 8 de mayo de 2026 – El anuncio del aumento del salario mínimo en el sector manufacturero de Haití, que pasa de 685 gourdes diarios a 1,000 gourdes diarios, representa un cambio que coloca la remuneración diaria en 5.65 dólares, equivalentes a aproximadamente 185.5 dólares mensuales, considerando una jornada laboral promedio de 23.5 días al mes. Esta medida resalta las diferencias existentes entre las políticas salariales aplicadas en este país y las que rigen en la República Dominicana, nación con la que comparte la isla de Santo Domingo.

Las cifras muestran que el monto establecido para Haití es 2.2 veces inferior al salario mínimo vigente en las zonas francas dominicanas a partir del 1 de junio, el cual asciende a 20,875 pesos mensuales, equivalentes a 403.1 dólares. La brecha se amplía al compararlo con los montos aplicados en el territorio dominicano según el tamaño de las empresas. En las grandes compañías el salario mínimo es de 29,988 pesos mensuales, equivalentes a 502.2 dólares, lo que representa 2.7 veces más que el monto manufacturero haitiano. En las empresas medianas la cifra es de 27,489.60 pesos mensuales, 460.4 dólares, 2.5 veces superior. En las pequeñas empresas alcanza los 18,421.20 pesos mensuales, unos 308.5 dólares, 1.7 veces mayor. En las microempresas el monto es de 16,993.20 pesos mensuales, equivalentes a 284.6 dólares, 1.5 veces más alto.

Más allá de las diferencias numéricas, los datos reflejan dos modelos distintos de desarrollo productivo. Haití mantiene una estructura económica que se sustenta en la competencia basada en el costo reducido de la mano de obra. Mientras tanto, la República Dominicana ha avanzado hacia un esquema donde la competitividad ya no depende únicamente de salarios bajos. El aumento de los ingresos promedio, el crecimiento del costo de vida, la complejidad de la actividad económica y las expectativas sociales han modificado las condiciones para el desarrollo.

Por esta razón, mientras que Haití busca mantener su atractivo a través de la reducción de los costos laborales, la República Dominicana requiere avanzar mediante el aumento de la productividad, la capacitación, la innovación y la generación de mayor valor agregado en la producción.

Esta situación coloca al país ante un reto: evitar la trampa del ingreso medio, una condición en la que los salarios ya no son lo suficientemente bajos para competir por costos, pero la capacidad productiva aún no alcanza los niveles necesarios para competir con economías más desarrolladas.

En este contexto, la distinción fundamental se establece de la siguiente manera: Haití compite a través de la reducción de costos, mientras que la República Dominicana debe competir a través de la confianza en su estructura productiva.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *