IA en 2026: ¿oportunidad para todos o privilegio de pocos?

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SANTO DOMINGO. El año 2026 se ha establecido como un punto de inflexión decisivo en la integración global de la Inteligencia Artificial (IA). Sin embargo, mientras la adopción masiva se acelera a un ritmo inédito en la historia de la tecnología, la brecha de acceso y control entre el Norte Global y las economías en desarrollo continúa profundizándose.

De acuerdo con el informe titulado “Anticiparse al futuro: Reforzar la capacidad de actuar en la era de la adopción de la IA”, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la IA generativa ha alcanzado en solo tres años un nivel de adopción global superior al 50 %, una meta que al internet y a las computadoras personales les tomó décadas conseguir.

Durante el primer trimestre de este año, el uso de herramientas de IA generativa alcanzó al 17.8 % de la población mundial en edad de trabajar. No obstante, las estadísticas revelan una marcada asimetría regional: en los países del Norte Global el uso se ubica en un 27.5 %, mientras que en el Sur Global apenas alcanza un 15.4 %.

Una brecha de acceso de 50 a 1

Las cifras recopiladas por el Banco Mundial y citadas en el análisis del PNUD muestran que en las naciones de altos ingresos existe hasta 50 veces más usuarios de plataformas avanzadas como ChatGPT en comparación con los países de bajos ingresos. Asimismo, menos de uno de cada cinco trabajadores en las economías en desarrollo ha tenido exposición directa a estas tecnologías en sus puestos de trabajo.

El PNUD enfatiza que el mayor reto no radica únicamente en la velocidad de despliegue, sino en quién determina las condiciones bajo las cuales la IA se inserta en los mercados laborales, las instituciones públicas y la infraestructura de los países.

«La trayectoria de la IA no está predeterminada. Las decisiones que se tomen hoy en materia de datos, infraestructura, gobernanza, competencias y supervisión pública determinarán si la tecnología amplía las oportunidades humanas o refuerza las desigualdades existentes», señala el organismo.

Integración institucional antes de la regulación

En numerosos países en desarrollo, la Inteligencia Artificial se está integrando aceleradamente en las instituciones públicas y en el sector privado a través del uso cotidiano de software comercial y compras corporativas rutinarias. Este despliegue silencioso ocurre, en la mayoría de los casos, antes de que los Estados hayan logrado instalar las estructuras legales, normativas y operativas necesarias para supervisar, evaluar y gestionar esta tecnología de forma segura.

Frente a la vulnerabilidad que supone operar sin marcos de contención, la transformación digital se ha posicionado como un pilar urgente de gestión pública. Programas de asistencia global, como la iniciativa AI Sprint, han comenzado a desplegar apoyo a más de 40 naciones para acelerar la creación de estrategias nacionales de IA, el desarrollo de infraestructura de datos local y el establecimiento de protocolos de confianza para los servicios estatales.

En este contexto, la meta para las economías en desarrollo no radica en alcanzar una autosuficiencia tecnológica absoluta difícil en un mercado global interdependiente, sino en edificar con rapidez las capacidades institucionales mínimas que permitan a los gobiernos tomar decisiones estratégicas, soberanas e informadas sobre cómo y para qué se adopta la Inteligencia Artificial.

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