Santo Domingo, RD – 13 de abril de 2026 – La realidad económica global ha cambiado drásticamente. Lo que inicialmente se preveía como una perturbación pasajera derivada del conflicto en Medio Oriente, ahora amenaza con convertirse en un problema estructural que obligará a ajustes más profundos de los calculados inicialmente, advierte el análisis del sector.
Incluso organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) reconocen que subestimaron la duración y la profundidad de las secuelas de la guerra. Aunque se identificó el riesgo energético, se asumió que sería contenido; sin embargo, la reducción de flujos de petróleo y gas por el estrecho de Ormuz y el impacto en materias primas y fertilizantes han generado un escenario de inflación persistente, menor crecimiento y presiones al alza en las tasas de interés.
Ante este panorama, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, ha hecho un llamado urgente a los bancos centrales para que estén preparados a subir las tasas si la inflación deja de estar anclada.
República Dominicana, en el grupo de mayor riesgo
Un informe reciente de Citigroup sitúa al país entre las economías más vulnerables de América Latina y el Caribe ante este choque externo, compartiendo esa condición con naciones como Argentina y El Salvador.
La explicación radica en nuestra alta dependencia externa:
1. Energía: importamos casi la totalidad de los combustibles. Un barril por encima de los 100 dólares encarece directamente la electricidad, el transporte y los costos de producción.
2. Importaciones: nuestra estructura económica depende fuertemente de la entrada de alimentos, insumos industriales y fertilizantes, por lo que cualquier interrupción global se traduce de inmediato en precios más altos en el mercado local.
Ante esta nueva realidad, se valora positivamente que el Gobierno haya iniciado conversaciones con distintos sectores para definir medidas de respuesta, enfatizando la necesidad de actuar con inteligencia y tino ante un desafío que ya no es temporal, sino sostenido.

