La medida elimina la discrecionalidad, fortalece la transparencia y redefine el financiamiento del servicio exterior
En un movimiento orientado a fortalecer la transparencia y el control fiscal, el Gobierno dispuso que todos los ingresos generados por servicios consulares sean transferidos a la Cuenta Única del Tesoro (CUT), con el objetivo de corregir distorsiones históricas y asegurar una gestión más eficiente de los recursos públicos.
Durante años hasta bien entrado el 2010 los consulados operaron con amplios márgenes de autonomía financiera, manejando fondos de manera directa. En ese contexto surgió la denominada “factura consular”, un cobro adicional que encarecía las importaciones y operaba al margen del sistema tributario formal.
Análisis sobre ese período evidencian que el esquema permitía retenciones de hasta un 25% de lo recaudado, lo que configuraba un modelo propenso a la discrecionalidad y a la captura de rentas dentro de la administración.
Méndez indicó que entre 2004 y 2020 se implementaron medidas correctivas para regular la remisión de ingresos y establecer controles; sin embargo, sostuvo que estas no lograron transformar el núcleo del problema, manteniendo un sistema híbrido con debilidades estructurales.
La medida anunciada marca, por fin, un punto de inflexión. Cambia la lógica misma de la reforma: el 100% de los ingresos pasa a la Cuenta Única del Tesoro y se prohíbe el manejo directo de efectivo por parte de los consulados, al tiempo que se introduce un esquema salarial sustentado en el presupuesto nacional.
El Consejo de Ministros se reunió en el salón destinado a esos fines en el Palacio Nacional. Los representantes de las instituciones estuvieron reunidos por espacio de una hora.
Méndez subrayó que esta transformación permitirá reducir la opacidad, fortalecer el servicio exterior y elevar la confianza ciudadana al someter todos los recursos a reglas claras de control y transparencia.
Porque cuando las cuentas se ordenan y la luz entra donde antes hubo sombras, no solo se corrigen cifras: se reconstruye la confianza, y en esa claridad renovada comienza también a delinearse el porvenir.

