Conflicto en Oriente Medio frenaría el crecimiento económico global en 2026 Buque petrolero en una terminal energética, en un contexto de tensiones internacionales que impactan el suministro de combustibles y el comercio global.

Conflicto en Oriente Medio frenaría el crecimiento económico global en 2026

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La UNCTAD prevé una desaceleración al 2,6 % y alerta sobre riesgos en comercio, inflación y deuda en países en desarrollo.

El crecimiento de la economía mundial podría desacelerarse hasta un 2,6 % en 2026, tres décimas por debajo del nivel estimado para 2025, debido al impacto del conflicto en Oriente Medio, según advirtió este miércoles ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

El organismo internacional indicó que sus proyecciones están condicionadas a que las tensiones no se intensifiquen, en un contexto marcado por interrupciones en el comercio global y presiones sobre los mercados financieros.

En ese sentido, UNCTAD prevé una desaceleración más pronunciada en el comercio de mercancías, que pasaría de un crecimiento del 4,7 % en 2025 a entre 1,5 % y 2,5 % en 2026.

Uno de los principales factores de riesgo es el impacto en el estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte de petróleo y gas, donde el tránsito de buques se redujo drásticamente de unos 130 diarios en febrero a apenas seis en marzo.

Esta situación ha comenzado a afectar el suministro energético global, con repercusiones en la producción, el comercio y el consumo, especialmente en regiones altamente dependientes de importaciones energéticas como Europa y Asia Meridional.

La agencia también advirtió que las tensiones han comenzado a extenderse al transporte marítimo, aéreo y a la logística portuaria, mientras la inflación retoma una tendencia al alza, incrementando la volatilidad financiera.

En paralelo, las economías en desarrollo enfrentan mayores presiones, con depreciación de sus monedas, aumento en los costos de importación y mayores dificultades para acceder a financiamiento en los mercados internacionales.

UNCTAD alertó además sobre la vulnerabilidad global asociada al endeudamiento, señalando que unos 3,400 millones de personas viven en países que destinan más recursos al pago de deuda que a servicios esenciales como salud y educación.

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