Santo Domingo, República Dominicana, 07 de abril de 2026 – El Gobierno dominicano ha dado un paso trascendental en la reforma de su servicio exterior, disponiendo que la totalidad de los ingresos generados por los consulados pasen directamente a la Cuenta Única del Tesoro del Estado. Esta medida busca poner fin a la histórica percepción de los consulados como «botines políticos» y se enmarca en una estrategia integral para optimizar el manejo de los recursos públicos, reforzar la transparencia y garantizar una gestión eficiente y equitativa.
La reforma, presentada por el canciller Roberto Álvarez y el viceministro para Asuntos Consulares y Migratorios, Opinio Díaz, marca una nueva etapa en la administración consular. Díaz afirmó que la decisión «establece un modelo de administración basado en la integridad institucional, la rendición de cuentas y el control centralizado de los fondos generados por los servicios consulares».
Un historial de irregularidades y un futuro transparente
La necesidad de esta profunda reforma se subraya por un historial de irregularidades que han salpicado a diversas representaciones consulares dominicanas. Casos como la destitución del cónsul en Juana Méndez en 2021 por presunta venta de visas, la cuestionada deuda del Consulado en Nueva York en 2020, o la condena por narcotráfico del excónsul en Jamaica en 2022, Jeremías Jiménez Cruz, evidencian las fallas en los controles previos. Las investigaciones por falsificación y venta de visas en Belladère, Haití, con Andrés Boció Fortuna, y las acusaciones de visas irregulares en Hong Kong con Casilda Casado Alcántara de Cheung, junto a la renuncia de Romina Catherine León Santos en Valencia en 2024 por vínculos a redes de visados, justifican la urgencia de estas nuevas directrices.
Dignificación del servicio y alcance de la reforma
Más allá del control financiero, la reforma contempla la implementación de una escala salarial para el personal consular, equiparable a la del servicio diplomático. Esta medida busca corregir «distorsiones históricas» y asegurar una remuneración justa, promoviendo la profesionalización y el compromiso con el servicio. El Ministerio de Relaciones Exteriores también avanzará en la reorganización de los consulados, buscando estructuras «más racionales y funcionales» basadas en la eficiencia operativa y la calidad del servicio al ciudadano.
Según Díaz, la centralización de los ingresos permitirá al Estado disponer de mayores recursos para ampliar la cobertura de los servicios consulares, incluyendo la apertura de nuevas oficinas donde la diáspora dominicana lo requiera.
El canciller Roberto Álvarez destacó que esta «transformación del servicio exterior no es una consigna ni un esfuerzo aislado», sino «un proceso continuo» que busca fortalecer las instituciones. La implementación será gradual, con una última fase prevista para iniciar el 1 de enero de 2027 en todos los consulados y secciones consulares.
Esta iniciativa se alinea con el proyecto RD Meta 2036, que aspira a duplicar el Producto Interno Bruto del país en la próxima década, y con la estrategia de adhesión a la OCDE, la cual exige elevados estándares de gobernanza y gestión de recursos. La República Dominicana apuesta por la transparencia y la eficiencia como pilares fundamentales de su política exterior y desarrollo nacional.

