La inestabilidad del sistema eléctrico deja sin conectividad a millones de cubanos, mientras el alto costo del internet agrava el aislamiento en la isla.
La Habana.– La crisis energética en Cuba ha comenzado a generar un efecto colateral crítico: el colapso intermitente de las telecomunicaciones, dejando a millones de ciudadanos sin acceso a internet, telefonía móvil y servicios básicos de comunicación durante varias horas al día.
La alta dependencia del sistema de telecomunicaciones de la red eléctrica nacional ha provocado que, con cada apagón, cerca de la mitad de las radiobases queden fuera de servicio, limitando severamente la conectividad en todo el territorio, según datos de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba.
En la práctica, esta situación ha derivado en una desconexión generalizada que afecta tanto la vida cotidiana como actividades esenciales. Usuarios reportan interrupciones prolongadas, baja calidad de señal y la necesidad de desplazarse físicamente a zonas con electricidad para poder acceder a internet o realizar llamadas.
El deterioro de la infraestructura, agravado por la frecuencia de los cortes eléctricos, ha reducido significativamente la capacidad de respaldo energético de las antenas, lo que intensifica la fragilidad del sistema en escenarios de apagones prolongados.
A este escenario se suma el encarecimiento del servicio. Desde 2025, los costos del internet móvil han aumentado considerablemente, llegando a superar el salario promedio mensual, lo que limita aún más el acceso en un contexto de restricciones económicas.
La situación ha generado tensiones sociales, incluyendo protestas estudiantiles y reclamos por la calidad del servicio, en un entorno marcado por una prolongada crisis energética que, según organismos internacionales, se ha visto agravada por restricciones externas en el suministro de combustible.

